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Las aletas
Introducción
Cómo
reconocer una buena aleta
Mantenimiento
Introducción
Su finalidad es proporcionar un mayor impulso del buceador
debajo del agua facilitando así su desplazamiento y
disminuyendo el esfuerzo que debe realizar para avanzar con
velocidad. Las aletas se encuentran constituidas por dos elementos
bien diferenciados: la pala de propulsión y el espacio
de colocación del pie.
Existen principalmente tres modelos: las de zapatilla cerrada
que abarcan hasta el talón, las de talón abierto
que permiten una mejor adaptación al pie y las altas
que se ajustan al tobillo y se complementan con la utilización
de un escarpín o botín de neoprene. Estos escarpines
aíslan los pies del frío y permiten que las
aletas se ajusten más ómodamente. Los hay con
o sin suela y con o sin cierre.
Cómo
reconocer una buena aleta
Las mejores aletas son aquellas que tienen una buena rigidez
aportada por los nervios transversales que actúan como
estabilizadores verticales. Es importante también ver
la anchura y longitud de la aleta ya que de ésta depende
un mayor o menor desplazamiento del agua, es decir, un mayor
o menor impulso, las canalizaciones de evacuación del
agua, y las aberturas que reducen la resistencia de movimiento.
Es aconsejable elegir aletas que se adapten fácilmente
al pie y que no tengan durezas que pueden llegar a ocasionar
lastimaduras y roces que perjudiquen el movimiento de los
pies.
Mantenimiento:
para mantener en buen estado las aletas, es recomendable:
1. Lavarlas con abundante agua dulce luego de cada inmersión.
2. Guardarlas en lugares frescos y secos, lejos de la luz
solar.
3. Es conveniente en el caso de las aletas de talón
abierto revisar la tira de fijación, ya que es más
frágil y deteriorable que la de otros elementos.
4. Si se las guarda de pie, apoyadas en alguna pared, es recomendable
hacerlo con la pala hacia arriba para evitar que se deformen.
5. Si no se van a utilizar durante un largo periodo de tiempo,
conviene dejarlas con un poco de talco.
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